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19 de agosto de 2016

EL PODER DE LA SIEMBRA –> Campaña de colaboración para Unción Católica: Hoy necesitamos de tu APOYO para seguir salvando ALMAS para el Reino de Jesús y María. Creemos firmemente que para ti son las promesas que el Señor ha dado en su bendita palabra —> 2 Corintios 9;6 El que siembra abundantemente obtendrá una cosecha abundante. 7 Cada uno decida dar conforme a su corazón … «porque Dios ama a la persona que da con alegría»

15 de julio de 2015
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Asediado por el diablo tras jugar con la uija: su liberación comenzó en la parroquia de Medjugorje “… Yo he tenido algún tipo de influencia diabólica en algún grado. No creo que haya sido una posesión, pero sí he vivido bajo la influencia severa del Demonio durante años. En Medjugorje, gracias a Dios, la Virgen empezó a poner orden en mi desordenada vida, empezando por darme a conocer cual era mi problema, y el de mi familia, (de regreso a casa), cuando el padre Ghislain del Canadá me impuso sus manos y oró en silencio, yo caí hacia atrás. Yo estaba tumbado y empecé a ver como empezaban a salir hacia fuera de mí unas manchas negras, como nubarrones, que se iban hacia una luz que había encima de mí. Allí se disolvían. Yo esto lo veía mientras vivía una sensación de mucha calma, de mucho bienestar. Me pregunté que sería todo aquello, y lo interpreté como que era porquería o algo así que había en mí…”

29 de abril de 2017
Asediado por el diablo tras jugar con la uija: su liberación comenzó en la parroquia de Medjugorje
Guillermo Ortea llevaba una vida aparentemente normal. Casado y padre de cuatro hijos, nada hacía suponer que los problemas que acontecían en su vida y que poco a poco iban minando a la familia, podían tener un origen diabólico, camuflado en lo que parecía un sencillo e inofensivo juego de adolescentes: la tabla ouija.

 

El último fin de semana de marzo de 2014 Guillermo Ortea contó su experiencia personal ante numerosos jóvenes y padres de familia en Barcelona y Gerona, advirtiendo de los peligros de las prácticas espiritistas.

 

 

Él mismo cuenta que hasta quince años después de sus juegos con la ouija no se dio cuenta de que sufría de una influencia demoníaca que afectaba a todos los ámbitos de su vida, hasta llevarle al límite de la desesperación tanto a él como a sus familiares. Ahora da sus testimonio para advertir a los jóvenes que estas prácticas espiritistas no son ningún juego inofensivo.

 

 

-Guillermo, eres una persona de oración. En tu casa, a día de hoy, no pasa el día que tu esposa y tú no recéis juntos el rosario. ¿Has sido siempre así?
-No, ni de lejos. Esto es muy reciente. He pasado 35 años de mi vida no teniendo nada presente a Dios. O al menos, muy poco. La familia de la que vengo, en la que soy hijo único, no ha tenido en la fe un referente vital. Tal vez sí cultural, pero no vivencial, como ahora.

 

 

-¿Cual es la diferencia entre esa fe cultural y una fe vivencial?
-Rezar con el corazón. Eso marca la diferencia. Una cosa es hacerlo por costumbre, por cultura, por tradición, incluso por obligación, y otra es tener una relación viva, diaria, con Cristo. Tener presente a Dios en todas las cosas de tu vida, no solo los domingos. Para mí, el sentimiento religioso no existió nunca, ni al hacer la Primera Comunión ni nada. Eso empezó a cambiar hace apenas dos años, estando ya casado y teniendo cuanto hijos. Lo aprendí, o mejor dicho, lo recibí, en una peregrinación a Medjugorje.

 

 

-¿Antes de esa peregrinación, ibas a a Misa con tu mujer o te confesabas?
-Iba a Misa los domingos porque mi mujer se empeñaba, y a mí me salía más barato ir que pelearme con ella, pero era el primero en salir de la iglesia, nunca me enteraba de nada y lo que dices de confesarme, desde los tiempos del colegio fue algo que no hice salvo para alguno de los bautizos de mis hijos, que también viví de forma cultural. Me hubiese dado lo mismo bautizarlos cristianamente que bautiarlos por el rito hindú.

 

 

-¿Fuiste entonces a un colegio religioso?
-Sí, y curiosamente ahí se originaron mis problemas. Fuí a un colegio católico, muy conocido en Barcelona. Mis padres, que no eran personas religiosas, me llevaron ahí con 13 años para ver si me centraba. A esa edad yo ya me distraía demasiado con las chicas y con otras cosas y querían algo más estricto para mí.

 

 

-¿Por qué dices que tal vez ahí empezaron tus problemas?
-Porque fue en una de las convivencias para chicos que se organizaban en el colegio donde mi grupo de amigos y yo hicimos el idiota, pero prefiero contártelo más tarde, es importante seguir un orden.

 

 

-De acuerdo, tú mismo.
-Cuando mi mujer y yo nos casamos estábamos muy enamorados. Ahora creo que lo estamos más, pero el camino ha sido muy doloroso. Yo diría que incluso hemos llegado al borde, al límite de la separación, lo cual para mí creo que hubiese sido fatal. Me hubiese desesperado y posiblemente no estaría aquí contandote mi vida.

 

 

-¿Por qué llegasteis a esa situación?
-Por mi comportamiento inmaduro e ilógico, absurdo en muchísimas cuestiones sin importancia del día a día, y en otras muchas que sí que la tenían. Yo no estaba centrado en mi vida, en atender a mi mujer y mis hijos y siempre estaba distraído con cualquier cosa que me apeteciese a mí.

 

 

»Esto poco a poco te va separando de la familia, huyes de tus responsabilidades, y llegamos un poco al límite cuando nació nuestra cuarta hija, porque nació con una enfermedad severa, lo que que te exige mucho más, y yo sin embargo, empecé a dar mucho menos. Me escondía.

 

 

-¿Cómo salisteis adelante?
-Mis suegros percibieron que estábamos llegando a una situación límite. Ellos ya vieron que sus rezos se estaban agotando sin que se remediase nada en nosotros y nos ofrecieron, como recurso de emergencia, ir a Medjugorje.

 

 

-¿Qué pensaste tú cuando te lo ofrecieron?
-Yo dije a mi mujer: “Perdona, pero yo no voy a dedicar mis vacaciones a estar en un convento ni nada así. No me da la gana, no me fastidies. ¿A qué voy a ir a Medjugorje? ¿Pero eso qué es?”.

 

 

– ¿Cómo es que fuiste, entonces?
-Por respeto a mis suegros. Ellos estaban preocupados, y son unas personas que nos quieren mucho. A su hija por supuesto, pero yo sé que a mí también me quieren mucho, y ya que me ofrecían algo por ayudarme, me sabía mal despreciarles. Acepté ir con mi hija Elena. Si Dios existía, que me lo demostrase curándola a ella.

 

 

-¿Qué pasó en Medjugorje?
-La pregunta sería mejor qué no pasó en Medjugorje, pero bueno, voy a tratar de resumir aquel segundo día allí.

 

 

-Adelante
-Mi mujer se quiso confesar y fuimos hacia la parroquia. Cuando salió del confesionario fuimos dentro de la iglesia para oír Misa. Esto era durante el Festival de Jóvenes de Medjugorje y el día anterior habíamos oído Misa en la explanada, pero ese día decidimos quedarnos allí dentro, atrás del todo.

 

 

»De repente entró una monja en la iglesia, una señora muy delgadita, con el pelo grisáceo, con una rebeca azul, una camisa grisácea y una falda larga de tubo, también azul. Tendría unos cincuenta años y su cara era muy dulce. Transmitía mucha paz. Se sentó al lado de Elenita y empezó a jugar con ella. La peque se quiso sentar en ella. Yo lo intenté evitar pero esta señora dijo que no pasaba nada, y así estuvieron toda la Misa. Había cierta comunicación entre ellas y a Elenita se le notaba estar a gusto a su lado.

 

 

»Cuando llegó el momento de ir a comulgar, la monja, en italiano, sin venir a cuento, nos dice: “Vuestra hija no está enferma”. Yo me quedé como aturdido, porque se me juntaron demasiados pensamientos en la cabeza. Primero, quien eres tú para decirme a mí que mi hija no está enferma. Pero al mismo tiempo hubo sorpresa, porque ella no tenía por qué saber que mi hija tiene lo que tiene, ya que no se le nota a no ser que le de un episodio de epilepsia, que no fue el caso.

 

 

»Cuando pude reaccionar, le dije: “Mire señora, sí que lo está”. Pero insistió: “No, no está enferma. La niña tiene un bloqueo. Hay algo oculto que la bloquea”. Yo empecé a pensar que la mitad de aquel pueblo estaba loco. Se me hizo un nudo en la cabeza, de verdad. Me sentó mal, pero al mismo tiempo pensaba muy rápido sobre por qué esta señora nos decía esto. Entonces ella insistió: “Vuestra hija está sana. He rezado por ella durante la Misa y he percibido algo que no me gusta. Cuando volváis a casa llevadla a vuestro párroco y que haga una oración de liberación por ella. En un futuro, sanará. Creedme, que sé de lo que hablo”. Entonces, cambió el semblante, se pudo seria y nos preguntó a mi mujer y a mí:”¿Habéis hecho algún tipo de magia, espiritismo o habéis jugado con la güija o algo así?”.

 

 

-¿Os sentisteis incómodos?
-¡Por supuesto! Nos hizo preguntas fuera de lugar. Yo pensé que había sido un error ir a ese sitio. Yo no estaba preparado para ese episodio, pero no fue nada con lo que vino a continuación.

 

 

-¿Qué fue?
-Comulgamos y en cuanto nos dieron la bendición nos marchamos. Sabes que en la iglesia de Medjugorje hay un espacio entre la puerta del templo y la puerta de la calle, donde están colocadas las pilas de agua bendita y las revistas de la parroquia. Tal vez tardas cinco segundos en atravesarlo.

 

 

-Sí, así es
-En ese tramo, en ese lugar, a mí se me abren unos recuerdos en mi cabeza que yo tenía absolutamente olvidados, y de repente veo con toda claridad una serie de imágenes, como en flashes en mi cabeza, de mi época del colegio, con unos trece años, haciendo espiritismo con una güija.

 

 

-¿Puedes describir con detalle lo que viste?
-Perfectamente. Fueron unos recuerdos muy nítidos, que me vinieron de golpe, y que yo no había recordado jamás en mi vida, desde no sé cuando. Estaba yo con un grupo de compañeros del colegio, en una de sus casas de convivencias, alrededor de una güija que habíamos fabricado nosotros. Recuerdo que lo hicimos porque nos aburríamos, y no fue una sola vez, sino más veces. Era algo en cierta manera habitual. Pero sí que recuerdo que la primera vez fue en una de esas convivencias. De hecho, recuerdo las caras de las personas que estábamos allí.

 

 

-¿Qué recuerdas en cuanto a sensaciones?
-Recuerdo el morbo por lo desconocido, por lo prohibido, la curiosidad del adolescente ante lo peligroso. Recuerdo que aquel vaso se movió, pero yo ya no sabría decirte si lo movía yo o si se movía solo, y no te puedo dar muchos más detalles. Al mismo tiempo que esto se me revela en la cabeza, me acuerdo de algo que me asustó, y es verme a mí mismo haciendo güija, yo solo en mi casa, con una tabla que me fabriqué después yo mismo. Se me ponen ahora los pelos de punta.

 

 

-Guillermo, de todo esto que me cuentas, ¿no te acordabas de nada?
-Cero. Jamás. Nunca. Algo pasó alguna vez que me hizo olvidarlo todo. Y de repente, lo veo tan nítido como cualquier recuerdo de cosas que he hecho esta mañana. Fue un recuerdo que aglutinaba todas las veces que había hecho aquello, que no fueron dos o tres, fueron muchas, con relativa frecuencia, de manera muy inocente, por curiosidad, por pasar el rato, sin ninguna intención extraña. No sé, supongo que cuando eres adolescente buscas divertirte de cualquier manera y nunca nadie nos advirtió del peligro que eso conllevaba. No sabíamos ni de lejos lo serio que es este problema.

 

 

-¿Recuerdas cuando dejaste de hacer aquello?
-Yo hice güija con frecuencia los años que fui alumno de este colegio, que fue entre los trece y los dieciocho. No volví a hacerlo más y ni siquiera me acordé. Es como si me hubiesen cortado esos recuerdos de golpe al mismo tiempo que el interés por hacerlo. Pasó algo que me cortó la conciencia de haberlo hecho, pero no sé qué fue. No me volví a acordar hasta ese día en Medjugorje, en el momento en que salgo de esa iglesia.

 

 

-¿Cómo reaccionaste?
-Me puse literalmente malo. Me entró un sudor muy frío, se me aceleró el corazón y me temblaron las piernas. No es una forma de hablar, sino que literalmente casi me caigo. Salí de allí en estado de shock. Tuve que sentarme porque justo a continuación de recordar todo eso, tomé conciencia enseguida de que a mí me pasaba algo que tenía que ver con aquello, que los comportamientos tan extraños que he tenido siempre con mi familia, vienen de aquello.

 

 

»Que hay muchas cosas que he hecho muy mal y que yo no sabía por qué las hacía, cosas que me descentraban de lo que realmente era importante en mi vida. Tomé conciencia de que había algo en mí como que me gobernaba más que yo, haciéndome tomar decisiones erróneas y haciendo que me comportara de manera equivocada. Entonces me di cuenta, allí sentado en la puerta de la parroquia, y sentí algo así como que Dios, o la Virgen, o quien fuese, como que me decía: “Guillermo, no es tu hija quien necesita ayuda, sino tú. Déjala a ella que está muy bien cuidada y ocúpate de arreglar lo tuyo”.

 

 

-¿Qué es “lo tuyo”?
-Yo he tenido algún tipo de influencia diabólica en algún grado. No creo que haya sido una posesión, pero sí he vivido bajo la influencia severa del Demonio durante años. En Medjugorje, gracias a Dios, la Virgen empezó a poner orden en mi desordenada vida, empezando por darme a conocer cual era mi problema, y el de mi familia. A partir de Medjugorje he ido conociendo verdades de nuestra fe, tan desconocidas incluso para los católicos en el seno de la Iglesia, que al principio te descuadran, pero que luego son muy ordinarias.

 

 

-¿A qué tipo de verdades te refieres?
-Hay muchas cosas que pensamos que no son verdad, y que sí que lo son. Por ejemplo, los dones del Espíritu Santo, esos de los que habla San Pablo. No son una manera bonita de hablar. Existen y si te abres a Él y le invocas con fe, se te dan. Son cosas que no se ven, como lo que nos pasó con esta religiosa en la iglesia.

 

 

-¿Dormiste aquella noche?
-¿Cómo voy a dormir? Es imposible. No pegué ojo. El cuerpo se resiente de tantos impactos en un solo día. Es como que se tiene que adaptar a las realidades del espíritu.

 

 

-¿Como estabas el día siguiente?
-El día siguiente mi estado era flotar.

 

 

-¿A qué te refieres?
-A que yo voy flotando. De repente la vida me pareció tan maravillosa, que parecía que mi cuerpo me pesaba poco. No se qué me pasaba, pero vi la vida como un don precioso, y empecé a rezar.

 

 

-Bueno, ya habías rezado un poco los días de antes.
-Yo no había rezado en mi vida. Ahí me di cuenta de lo que era rezar. En Medjugorje la oración te brota a raudales, no lo puedes parar. Es como respirar, una presencia de Dios constante, casi tangible. Como no sabes muy bien qué hacer con ese deseo, pues yo empecé a rezar rosarios, y no se cuantos pude rezar ese día. Fue maravilloso rezar sin esfuerzo. A mí siempre me había costado tanto, y de repente yo rezaba con la misma facilidad con la que das pasos al andar. Así pasé el resto de días en Medjugorje, flotando, rezando y feliz. Conociendo una felicidad nueva. Y así, volvimos a Barcelona.

 

 

-¿Qué reflexiones haces una vez que llegas a casa?
-Poco a poco fue pasando el tiempo y de una manera nítida me doy cuenta de que quien necesita ayuda de Dios no es Elenita. Ella es un ángel que nos ha enviado Dios, a la que Dios quiere mucho tal y como es, y que quien más bien necesita un milagro, soy yo. Me doy cuenta también de que nosotros no vivíamos la fe como debíamos vivirla. Al regresar a Barcelona comenzamos a vivir la fe desde una postura apostólica y evangelizadora en la que yo no me reconocía. O al menos, no me ubicaba para nada sabiendo como era apenas unos días antes. La vida te da la vuelta.

 

 

-¿Sabrías decirme qué diferencia ves tú, desde tu perspectiva de cristiano que deja la fe y luego es converso, la diferencia entre rezar y orar?
-Creo que rezar es recitar unas oraciones y orar es ponerse en presencia de Dios. Compartir con Dios tu vida familiar. Eso es lo que empezamos a hacer a la vuelta de Medjugorje. Metimos a Dios en casa. Desde la vuelta de Medjugorje la vida en casa ha cambiado. Ante cualquier tesitura, nuestra actitud, la de mi mujer y la mía, es otra. Es diferente, y es que de verdad yo siento que a mí me han cambiado.

 

 

-¿Cómo afrontasteis el tema de tus sesiones de güija?
-Empezamos a hacer oraciones de liberación. No exorcismos, pues es diferente, y el exorcismo requiere de una liturgia especial oficiada por un exorcista, pero sí pequeñas oraciones en las que implorábamos a Dios mi liberación, o la de aquellos que la necesitaran en mi familia. Entonces mi suegra me recomendó hacer un retiro, unos ejercicios espirituales dirigidos por el padre Ghislain Roy, un sacerdote canadiense que sabe de esto.

 

 

-¿A qué te refieres con lo de que ese padre Ghislain sabe de esto?
-El padre Ghislain es un sacerdote canadiense que posee una serie de dones que se han manifestado a lo largo de su vida sacerdotal, cosas extrañas incluso para la inmensa mayoría de los católicos, pero que están todas ellas descritas en la Palabra. Una de estas cosas es el descanso en el Espíritu. Al menos así lo llaman los que participan de la espiritualidad de la Renovación Carismática, gente muy abierta a las manifestaciones del Espíritu Santo.

 

 

-¿Qué es un descanso en el Espíritu?
-Pues yo no te se explicar realmente lo que es, pero yo viví un descanso de unos treinta minutos.

 

 

-No sé si eso es mucho o poco…
-Pues es una barbaridad. No suelen durar más de unos diez minutos, como mucho.

 

 

-¿Puedes relatar lo que viviste?
-Claro, no es nada raro, aunque ya sé que para muchos lo parece. Verás. El sacerdote te impone las manos y ora por ti. Entonces, Dios obra en ti de una manera sensible a los sentidos. Tal es así que te caes al suelo. Tu cuerpo se debilita y sin perder la consciencia, vives una experiencia en la que sin dejar de estar en la Tierra, tu espíritu, tu alma, saborea de alguna manera a Dios.

 

 

-¿Es algo parecido a lo que santa Teresa llamaba un arrobamiento?
-No lo sé. Podría ser.

 

 

-¿Dices que esto es normal?
-Sí. Lo anormal es que los sacerdotes no crean el poder del que disponen por el Orden Sacerdotal. Los sacerdotes tienen mucho poder. Si me apuras, y sin comparar lo que una y otra cosa son, pero más raro es lo que sucede en la transubstanciación, que un pedazo de pan se convierte en Cristo, y a todo el mundo le parece normal. Supongo que será cuestión de costumbres o educación, pero esto es así.

 

 

-De acuerdo. Sigue con tu descanso.
Cuando el padre Ghislain me impuso sus manos y oró en silencio, yo caí hacia atrás. Entré en un estado en el que como te he dicho, no llegas a estar inconsciente, pero al mismo tiempo recibes una percepción más amplia de las cosas. No se queda en la percepción física de los sentidos, sino que va un poco más allá. Los trasciende y ves cosas que pasan en tu interior, en tu alma.

 

 

-Suena a rollo esotérico.
-Esotérico y demoniaco fue la güija. Esto es de Dios. Yo lo llamaría místico. Nuestra historia como católicos está repleta de experiencias místicas en las vidas de los santos, por las que precisamente les hicieron la vida imposible, y luego ya ves. Son manifestaciones de Dios a través de sus elegidos. En este caso, a través de este sacerdote.

 

 

-¿Cómo acabó esta experiencia?
-Yo estaba tumbado y empecé a ver como empezaban a salir hacia fuera de mí unas manchas negras, como nubarrones, que se iban hacia una luz que había encima de mí. Allí se disolvían. Yo esto lo veía mientras vivía una sensación de mucha calma, de mucho bienestar. Me pregunté que sería todo aquello, y lo interpreté como que era porquería o algo así que había en mí. Así un buen rato hasta que aquello dejó de salir e hice un ademán como de levantarme, pero el padre me lo impidió y me dijo: “No te levantes aún. Quédate ahí y deja que el Señor llegue a ti”. Me volví atrás y en unos tres segundos comenzó una segunda oleada. Ahí tuve una conciencia mucho más clara de que el Señor me estaba limpiando, así que esta vez me dejé hacer a conciencia. Llegó un momento que me encontraba tan bien, que tenía tal sensación de paz y de alegría al mismo tiempo, que yo pensé: “Señor, déjame ver a la Virgen. ¿Puedo verla ya?”. Pero no la vi. Creo que lo que yo viví es una antesala del Cielo, pero no me morí. Aquello acabó, me levanté y me marché.

 

 

-Dice la Palabra que cosas sorprendentes veremos si tenemos fe.
-En ese retiro se ven estas cosas. En Medjugorje también. Creo que en este retiro yo quedé liberado de lo que a mí me pasase, que llevaba arrastrando desde mi adolescencia, cuando al jugar con la güija abrí la puerta a la parte oscura de nuestra realidad trascendente, y luego, en verdad, nunca se la abrí a la parte buena, y ahí quedé atrapado. Jugar con la güija es como meter una bala en el tambor de una pistola y dejar espacios libres. Puede que no pase nada, o puede que sí. Si pasa tendrá conceciencias fatales.

 

 

-Una vez que ha pasado tanto tiempo, ¿qué recuerdas de Medjugorje? ¿Qué dirías si un desconocido te preguntases qué es lo que te sorprendió de allí, fuera de tu experiencia tan íntima?
-Que allí no te cuesta nada ponerte en presencia de Dios. Es como un cielo terrenal. Ambas realidades se solapan. Allí no te cuesta nada rezar ni ir a Misa.Cuando digo nada, es nada. Allí tu ser desea rezar, desea ir a Misa. Allí tu ser toma conciencia sensible al cuerpo de tu neecsidad de Dios. Yo esto no lo había visto nunca antes, ni nadie me lo había explicado. Allí pasa algo.

 

 

-¿Qué?
-Allí pasa lo que la Virgen quiere que te pase, y lo que tú la dejes hacer. Allí tú llegas y de primeras no pasa nada, pero en un momento dado, cuando quieres darte cuenta, es como si hubiese un parón en el tiempo, en el que entras y como que todas tus inquietudes, tus angustias, se quedan a un lado temporalmente, como congeladas. Así te da tiempo a detenerte en lo realmente importante en tu vida, que es dónde está Dios. Te da tiempo así a conocerle, un poquito, y cuando todo recobra su velocidad normal, tú ya has cambiado.

 

 

»De hecho, una vez que regresas a casa, puede ser muy duro, porque regresas a una realidad repleta de cruz, y allí como que se ha quedado un poco a parte. Vuelves a la realidad limitada temporal de la que de alguna manera has salido por un tiempo. Pero es muy importante dejarte hacer, ponerte esos días en manos de Dios con el corazón abierto. Con confianza. Allí no hay cruz. Allí hay alegría. Allí no hay gente con mal humor, ni malas caras. En Medjugorje se crea una comunidad brutal entre miles de personas que solo desean el bien, un bien que conocen y que reconocen que viene de Dios, y conocen la manera de importarlo a sus vidas. Allí la vida no cuesta.

 

 

-¿Te sigue siendo fácil rezar?
-Sí, me es mucho más fácil que antes de ir a Medjugorje. Ya te dije que para mí, ir a Misa, era una tortura. Y orar, hablar con Dios, con Cristo… ahora es tan normal… Es como si hubiera conocido a un amigo nuevo, con el que más te gusta estar, con el que más te gusta compartir. Un amigo divino que está a la altura de los hombres. Es brutal.

 

 

-Ahora que le conoces y que le quieres dar a conocer, ¿quien dirías que es Dios?
-Dios es amor. Un amor enorme con el que puedes hablar y nunca pone mala cara.

 

 

-Guillermo, quiero hacer una reflexión contigo en este momento. Tú estudiaste en un colegio católico y te dedicabas a jugar con la güija. En España, algo se ha hecho muy mal para que habiendo tenido tan fácil la evangelización, haya tanta gente tan alejada de la Iglesia. ¿qué hemos hecho tan mal?
-Yo creo que nos han contado mal a Dios, lo hemos explicado mal. Durante muchos años no se ha contado bien cómo ni quien es Dios. La imagen que a mí me vendieron de Dios era falsa. Si me lo hubiesen presentado bien, tal vez no habría necesitado ir a Medjugorje, pero me lo contaron mal.

 

 

-¿Por qué? Quiero decir, que no sería con mala intención.
-Claro que no. Sencillamente se ha explicado mal a Dios porque no se le conocía. Si no conoces a Cristo no puedes presentarle. Necesitas vivir una experiencia que se llama encuentro personal con Cristo, en el que estáis solos tú y Él, sin nadie más que te contamine ni te distorsione, ni a favor ni en contra. Si le conoces ahí, ya podrás vivir tu experiencia de fe, no la que te contaron otros. Yo ya le he conocido, y con todo lo pecador que llego a ser, doy testimonio de Cristo, porque le he conocido.

 

 

-¿Por qué das testimonio?
-Yo doy mi testimonio porque la Virgen pide en Medjugorje que demos testimonio absoluto, y yo tengo una deuda muy grande. Me tomo muy en serio eso de encontrarme delante de Dios y que su primera pregunta sea: “Después de todo esto, ¿qué has hecho? ¿A quien se los has contado? ¿A tu familia y ya está? ¿Yo te enseño el cielo y tu lo metes en una lata?”. La Virgen dice en Medjugorje: “Yo busco apóstoles de hoy que transmitan la luz de Dios”. Lo que nos viene a decir esto es que ella busca gente dispuesta, que ella necesita reclutar gente que se ofrezca, porque somos muy duros y cuando consigue tocar el corazón de uno solo de nosotros, porque se ofrece, necesita que lo cuente.

 

 

-¿Cómo está Elena?
-Elena está mucho mejor. No curada, pero mucho mejor. Voy a contarte algo de ella. Cuando mi mujer se quedó embarazada, no la aceptamos bien. Era la cuarta y cayó como un jarro de agua fría. ¡Dios mío, qué error! No entraba en nuestros planes, rompía la carrera profesional de mi mujer. Hubo un rebote importante. Ahora sabemos que ella ha sido el ángel que nos ha enviado Dios para poder conocerle. Es el ángel que nos ha dado Dios para que mi familia siga unida y para llevarnos a Medjugorje. Elenita no necesitaba nada. Ella es así y Dios la quiere así y la quería así porque sabía que lo que mas necesitábamos nosotros era a Elenita, así. Él lo ha querido. Que ella se cura, fantástico. Que no se cura, fantástico también. Ella está cumpliendo en la tierra su misión, que es querernos desde su enfermedad y dejarse querer por nosotros.

 

 

www.jesusgarciaescritor.es

 

Puede leer el testimonio de Guillermo íntegro en el libro Estamos de vuelta (ed. Libros libres).

(Audio) LAS OCHO (8) ACCIONES O PASOS INTERIORES DE LA VERDADERA CONSAGRACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA: San Luis María de Montfort revela en el Tratado de la Verdadera Devoción en su No. 115 “…El Amor y la Verdadera Devoción a María es señal de Predestinación y en consecuencia de la Salvación. Hay que Honrarla más que por encima de cualquier santo o ángel del cielo. Hay que Contemplar sus Grandezas y Virtudes con las que Dios Padre la ha galardonado. Hay que ofrecersele, obedecerla e invocarla de todo corazón, haciendo todas las acciones por Ella, en Ella, con Ella y para Ella…”

28 de abril de 2017

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¿Cómo es que Funciona el Impresionante Poder Sanador de la Eucaristía? Los dones del cielo son el producto final de la Eucaristía. En su libro, Cruzando el umbral de la esperanza, Juan Pablo II dijo que la Eucaristía y otros sacramentos crean en el hombre “la semilla de la vida eterna”

27 de abril de 2017

Cuando recibimos a Cristo en la Comunión abrimos la puerta a la comprensión de que es el Cielo, aspiramos sólo al Cielo y ya recibimos su poder sanador.

La razón de la vida en la tierra es la prueba y la preparación, pero si asistimos a la eucaristía con fe, entonces comenzamos a sentir los efectos de la vida eterna en la tierra.

 

LA IMPORTANCIA DE LA EUCARISTÍA

Los primeros cristianos consideraban la Eucaristía como una conmemoración de la comida que Jesús había compartido con sus apóstoles.

Con el tiempo convirtieron en dogma que Jesús realmente cambió sobrenaturalmente estas sustancias en su cuerpo y sangre, como lo fueron experimentando por sus milagros.

Y que dio autoridad a sus apóstoles para llevar a cabo el mismo milagro sagrado hasta el fin del tiempo. Y en recuerdo de él.

Luego, los milagros eucarísticos que se produjeron reafirmaron esa transustanciación.

Sin embargo la cristiandad protestante posteriormente llegó a negar esto.

Y la Eucaristía se convirtió para ellos en una simple comida conmemorativa, un signo y no un hecho real.

Hoy en día también la Iglesia Católica está experimentando una reforma interna silenciosa.

Cuyos efectos en la misa no son diferentes a los producidos por las revueltas de Lutero y Calvino.

Hace treinta años se podía observar todavía a monjas llevando a sus pequeños alumnos al comulgatorio, y los amonestaban, “No mastiquen al Niño Jesús”.

Mientras que hoy en día casi todo temor y reverencia hacia la misa y los elementos consagrados parecen haberse evaporado.

Cosas tan simples como arrodillarse para la comunión, recibir el sacramento en la lengua, y otras normas “antiguas”, que reflejan la dignidad numinosa, han desaparecido.

Podemos decir que la eucaristía se ha “desordenado” respecto al mundo sobrenatural.

La banalización y la desacralización de la misa no son sino el resultado natural de la intelectualización de este misterio.

La mente fue la “matadora” de lo real.

El misterio numinoso trascendental no pudo sobrevivir al racionalismo y a la modernidad de Hans Küng y sus compañeros.

Sin embargo la celebración de la Eucaristía es una recreación diaria de los acontecimientos de la vida de Jesús, que se reviven desde la Navidad hasta la Ascensión

Es un intenso revivir el drama central de la pasión y resurrección y el intento de imitarlo.

La imitación de Cristo es la transformación del ser humano y la misa sigue siendo el medio más eficaz de esa transformación, porque los dones vienen del Cielo.

Veamos lo que sucede en la misa, cuyo punto central es la eucaristía, donde Jesús se ha presente realmente.

 

¿QUÉ SIGNIFICA QUE JESUCRISTO ESTÁ PRESENTE EN LA EUCARISTÍA BAJO LAS ESPECIES DEL PAN Y EL VINO?

¿Cómo sucedió esto?

La presencia de Cristo resucitado en la Eucaristía es un misterio inconmensurable que la Iglesia no puede explicar completamente en palabras.

Hay que recordar que el Dios trino es el creador de todo lo que existe y tiene el poder de hacer más de lo que podemos imaginar.

Como San Ambrosio, dijo:

Si la palabra del Señor Jesús es tan poderosa como para poner en existencia cosas que no eran, a continuación, aquellas cosas que ya existen se pueden cambiar en otra cosa (De Sacramentis, IV, 5- dieciséis).

Dios creó el mundo con el fin de compartir su vida con personas que no son Dios.

Pero los hombres cayeron en el pecado y fue necesario un plan de salvación generalizado.

Este gran plan de salvación revela una sabiduría que supera nuestro pensamiento.

Pero no se nos deja en la ignorancia: porque en su amor por nosotros, Dios nos revela su verdad a nosotros en formas que podemos entender a través del don de la fe y la gracia del Espíritu Santo que habita en nosotros.

Por lo tanto somos capaces de vislumbrar, al menos en cierta medida, lo que de otro modo permanecería desconocido para nosotros, aunque nunca podemos comprender por completo el misterio de Dios.

Es así que Jesús se nos da Él mismo como alimento para nuestro viaje en la tierra.

¿Por qué Jesús mismo se da a nosotros como comida y bebida?

Jesús se nos da en la Eucaristía como alimento espiritual porque nos ama.

Todo el plan de Dios para nuestra salvación se dirige a nuestra participación en la vida de la Trinidad, la comunión del Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Nuestra participación en esta vida comienza con nuestro bautismo, cuando por el poder del Espíritu Santo estamos unidos a Cristo, convirtiéndonos así en hijos e hijas adoptadas del Padre.

Y se nutre y se profundiza a través de nuestra participación en la Eucaristía.

Al comer el Cuerpo y beber la Sangre de Cristo en la Eucaristía nos unimos a la persona de Cristo a través de su humanidad.

“El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él” (Jn 6:56).

Al estar unidos a la humanidad de Cristo somos al mismo tiempo unidos a su divinidad.

Nuestra naturaleza mortal y corruptible es transformada por estar unida a la fuente de la vida.

“Como el Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me come vivirá por mí” (Jn 6:57).

Al estar unidos a Cristo por el poder del Espíritu Santo que habita en nosotros, estamos en relación eterna de amor con el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo.

¿Y qué beneficios concretos tenemos?

 

LOS BENEFICIOS DE RECIBIR LA EUCARISTÍA

Cada vez que reciben la Santa Comunión, según Santa Gertrudis, algo bueno le sucede a todos los seres en el cielo, en la tierra y en el purgatorio.

El santo Cura de Ars decía que una comunión bien recibida vale más que una pequeña fortuna dada a los pobres.

Cada vez que recibimos la comunión nuestra estancia en el purgatorio se acorta.

Mientras estemos en la tierra, con una visión limitada, nunca seremos capaces de apreciar la grandeza de la Eucaristía.

Sabemos también de la importancia que le dan en lugares como Medjugorje.

Adoren sin cesar al Santísimo Sacramento del altar”, dijo la Santísima Virgen.

Se reciben gracias especiales. Vayan a misa sin tener que buscar una excusa. Oren, oren, oren solamente.

La oración debe ser para ustedes no sólo un hábito, sino también una fuente de felicidad.

Abandónense a Dios sin ninguna restricción.

Amen a sus enemigos. Desterrad de su odio del corazón, la amargura, juicios preconcebidos.

Si ustedes supieran la gracia y los dones que reciben, ustedes se prepararían (para la Eucaristía) cada día durante una hora por lo menos.

Oren, queridos hijos, de manera que el plan de Dios pueda llevarse a cabo, y todas las obras de satanás sean cambiadas a favor de la gloria de Dios.

Cuando digo ‘oren, oren, oren’ Yo no sólo quiero decir aumentar el número de horas de oración, sino también para reforzar el deseo de la oración, y de estar en contacto con Dios.

Pónganse permanente en un estado de ánimo bañado en oración.

Queridos hijos, quiero que entiendan que Dios los ha elegido cada uno de ustedes con el fin de utilizarlos en un gran plan para la salvación de la humanidad.

Ustedes no son capaces de comprender cuán grande es su papel en el diseño de Dios.

La misa es la oración más grande de Dios.

Ustedes nunca serán capaces de entender su grandeza.

Es por eso que deben ser perfectos y humildes en la misa.

Os ruego, oren a Jesús, yo soy su madre, e intercedo por ustedes con Él.

Pero todo no depende sólo de mí, sino también de su fuerza y ??la fuerza de los que rezan.

La misa es lo más importante y el momento más sagrado en sus vidas.

Si se abandonan a sí mismos hacia mí, incluso no sentirán el paso de esta vida a la otra vida.

Ustedes van a comenzar a vivir la vida del cielo de esta tierra“.

¡Ni siquiera se siente el paso de esta vida!

¡Una promesa increíble que es!

 

POR LA EUCARISTÍA PENETRA EL PODER MILAGROSO DE DIOS

La Eucaristía de una manera particular muestra el poder infinito y milagroso de Dios.

Que es capaz de transformar y perfeccionar su creación y atraer a los hombres a una profunda comunión con él.

Los dones del pan y el vino se transforman en su totalidad y milagrosamente, en el Cuerpo y la Sangre del Salvador.

Ordinariamente la recepción de la Santa Comunión no es un acto místico (de acuerdo con el sentido estricto), ya que normalmente el beneficio real que recibimos del sacramento depende en parte de nuestras disposiciones activas. 

Pero al acercarnos a la Eucaristía y desear la comunión profundamente hacemos que el propósito de la Santa Cena en última instancia suceda. 

Poco a poco vamos siendo transformados por la recepción de los dones transformados en el altar.

Y para que nuestro esfuerzo activo sea virtuoso, es llevado a la perfección por el Espíritu Santo.

En el Canon Romano de la misa, hay dos invocaciones al Espíritu Santo, en las que se ora para que el Espíritu transforme los dones.

Antes de la consagración oramos para que el pan y el vino puedan ser un ofreciemiento en espíritu y en verdad, y así se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo.

A continuación, después de la consagración invocamos de nuevo al Espíritu Santo y pedimos que a medida que el ángel de Dios presente el sacrificio en el altar del cielo podamos recibir en el altar en la tierra, toda gracia y bendición celestial. 

Lo qué ocurre en el altar ante nosotros se supone que sucede también en nosotros a través de los dones que recibimos desde el altar, por el poder del Espíritu Santo.

Por otro lado, en la vida de los santos y místicos la recepción de la Santa Comunión a menudo se convierte en un acto místico en sentido estricto.

Debido a su deseo de la Eucaristía, la intensidad de su caridad les abre más plenamente a la acción directa de Dios en sus almas.

Su unidad sacramental con Cristo en la sagrada comunión se convierte en transformadora de una manera más allá de lo habitual. 

En algunas circunstancias, Dios aún expone esta verdad por medio de signos eucarísticos extraordinarios y muy visibles externamente.

Como cuando, por ejemplo, la vida física de Santa Catalina de Siena y otros, que se mantienen durante muchos años sin ninguna otra nutrición que la Santa Comunión.

Otro signo extraordinario son los milagros eucarísticos, que apuntan a mostrar, más allá de toda duda, la transubstanciación del pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo.

Y otro más notable y más extendido es la sanación a través de la eucaristía.

La sanación más común es la del alma y de los estilos de vida, pero sin duda los milagros que movilizan más a la gente son los físicos.

 

MILAGROS FÍSICOS A TRAVÉS DE LA SANTA EUCARISTÍA

La historia de la Iglesia Católica no es nada menos que la historia de los milagros realizados por Jesús Cristo. 

Esto es tan cierto que una de las marcas de la verdadera Iglesia – además de ser una, santa, católica y apostólica – es también la capacidad de realizar milagros. 

Es decir, fenómenos físicos que están más allá de las leyes de la naturaleza física.

Y lo que no podemos olvidar es que muchas de estas maravillas son realizadas por nuestro Señor a través de la presencia real en el Santísimo Sacramento.

El padre John Hardon dice que la prueba clásica para esto son los milagros que se producen en el santuario de Nuestra Señora de Lourdes en Francia.

Recuerda que fue la Virgen la que obtuvo de su divino Hijo el primer milagro que realizó en su ministerio público cuando cambió el agua en vino en las bodas de Caná de Galilea.

Desde el principio, el santuario de Lourdes fue testigo de innumerables maravillas físicas.

Comúnmente asociamos estas maravillas con que la gente se bañe en el agua de Lourdes. 

Sin embargo una parte esencial de los fenómenos en el santuario de Lourdes es el hecho de que los enfermos son bendecidos con la custodia sagrada que contiene el Santísimo Sacramento.

Uno de los ejemplos clásicos son las curas repentinas registradas los médicos que forman parte del jurado de calificación en el santuario de Lourdes.

De acuerdo con un médico, que recuerda el padre Hardon, la curación repentina de una mujer que moría de cáncer fue la experiencia más notable desde el punto de vista médico que tuvo en sus dos décadas de trabajo con la comisión examinadora.

Ella llegó a Lourdes en un estado moribundo.

Primero ella se sumergió en el agua de Lourdes.

El primer efecto fue un dolor insoportable. Entonces cesó el dolor, pero el cáncer se mantuvo. 

No fue hasta el día siguiente, cuando el sacerdote la bendijo con el Santísimo en una custodia, que se curó inmediatamente de su condición cancerosa.

Con los años maravillas similares se han registrado sobre el poder del Santísimo Sacramento por la intercesión de la Virgen para realizar milagros de curación corporal siempre a favor de los que creen.

Esto nos muestra que la contemplación eucarística es sanadora incluso en problemas menores.

 

EL PODER CURATIVO DE LA CONTEMPLACIÓN EUCARÍSTICA

Las palabras de Santa Teresa de Calcuta nos inspiran:

“Cuando nos fijamos en el crucifijo, entendemos lo mucho que Jesús nos amó. Cuando nos fijamos en la Sagrada Hostia entendemos lo mucho que Jesús nos ama ahora”.

Esta sanación se produce mediante una progresión interior:

  • El encuentro con Jesús: la experiencia personal del amor divino que cura;
  • La conversión del corazón: el movimiento hacia Dios y el alejarse de lo que no es de Dios;
  • El compromiso con Jesús: en una relación de amor que lleva al servicio.

Fuentes:

El Santo Padre el Papa Francisco nos ha recordado “…la necesidad de estar dispuestos a salir para anunciar el Evangelio, y ese “salir” no está exento de riesgos, y que quien no esté dispuesto a asumir esos riesgos, no es un verdadero predicador. En este ‘salir’ nos jugamos la vida, se juega la vida el predicador. No está seguro, no hay seguridad para su vida. Y si un predicador busca la seguridad de su vida, no es un verdadero predicador del Evangelio…”

25 de abril de 2017

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VATICANO, 25 Abr. 17 / 04:51 am (ACI).- El Papa Francisco exhortó a los cristianos, durante la homilía de la Misa celebrada el martes en la Casa Santa Marta, en el Vaticano, a anunciar el Evangelio con valentía, sin miedo a los peligros y con humildad, “porque el Hijo de Dios se ha humillado. El anuncio de Evangelio no es un carnaval”, advirtió.
El Papa subrayó la necesidad de estar dispuestos a “salir para anunciar el Evangelio”. Es necesario “ir a los lugares donde Jesús no es conocido, donde Jesús es perseguido, o donde Jesús es desfigurado, para proclamar el verdadero Evangelio”, señaló el Santo Padre.
Francisco advirtió que ese “salir” no está exento de riesgos, y que quien no esté dispuesto a asumir esos riesgos, no es un verdadero predicador. “En este ‘salir’ nos jugamos la vida, se juega la vida el predicador. No está seguro, no hay seguridad para su vida. Y si un predicador busca la seguridad de su vida, no es un verdadero predicador del Evangelio”.
“El Evangelio, el anuncio de Jesucristo, se hace siempre en salida, siempre. En camino, siempre. Ya sea en camino físico, en camino espiritual o en camino del sufrimiento. Pensemos en el anuncio del Evangelio que hacen tantos enfermos que ofrecen su dolor por la Iglesia, por los cristianos. Siempre salen de sí mismos”.
En este sentido, indicó que “el Evangelio no se puede anunciar con el poder humano”. “Todos estamos llamados a revestirnos de humildad hacia los demás, porque Dios se resiste a los soberbios pero da gracia a los humildes”.
El Obispo de Roma insistió en la idea de evangelizar con humildad. “¿Y por qué es necesaria esta humildad? Porque llevamos adelante un anuncio de humillación y gloria a través de la humillación”.
“El anuncio del Evangelio sufre la tentación: la tentación del poder, la tentación de la soberbia, la tentación de la mundanidad…, que lleva a predicar un Evangelio flojo, sin fuerza, un Evangelio sin Cristo resucitado. Por eso Pedro dice: ‘Vigilad, vigilad, vigilad… Vuestro enemigo, el diablo, como un león que ruge, busca en todo momento el modo de devoraros. Resistid, firmes en la fe, sabiendo que el mismo sufrimiento le es impuesto a vuestros hermanos dispersos por el mundo’”.
“El anuncio del Evangelio, si es sincero, resiste a la tentación”, señaló el Papa. “En toda predicación sincera, hay tentación y también hay persecución”.
Evangelio comentado por el Papa Francisco:
Marcos 16:15-20
15 Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación.
16 El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará.17 Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas,
18 agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien.»
19 Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios.
20 Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompaña.

GRAN RETIRO de CONSAGRACIÓN y/o RENOVACIÓN (TOTUS TUUS) al INMACULADO CORAZÓN de MARÍA según San Luis María Grignon de Montfort – CIUDAD de GUATEMALA

25 de abril de 2017

Las Profecías de San Don Bosco: Después de un Papa Asesinado Vendrá el Segundo Pentecostés. Varias profecías católicas coinciden en la secuencia que nos llevará a la segunda venida de cristo. Habrá un Papa martirizado, luego de lo cual la Iglesia se repondrá. Y vendrá un Papa que logrará reunificar a la Iglesia, un período de Paz, y luego la venida del anticristo

17 de abril de 2017

¿Qué tan cerca estamos de que se desaten estos sucesos?
.
¿Qué papel está reservado al pontificado de Francisco?

San Juan Bosco realizó una serie de profecías, disfrazadas como “sueños”.

La que atañe más directamente al pontificado es “El sueño de las dos columnas”, la más conocida de ella.

Allí Don Bosco previó dificultades en el futuro de la Iglesia, a través de un barco en el mar tormentoso.

Varios papas se esfuerzan para amarrar a la Iglesia y anclarla entre dos columnas que aparecen en medio de aguas peligrosas.

Las columnas simbolizan dos devociones: Jesús en el Santísimo Sacramento y María Inmaculada, la Auxiliadora.

Un Papa es muerto en la batalla.

Y la calma y la paz llegan a la Iglesia sólo cuando el sucesor del Papa muerto ancla la Iglesia entre las dos columnas.

El sueño se puede interpretar de varias maneras, pero el más directo es que el futuro de la Iglesia está garantizado cuando los sucesores de Pedro logran anclar a la Iglesia a las devociones de Jesús (Santísimo Sacramento) y María (María Auxilio de los Cristianos).

Veamos el texto de El Sueño de las Dos Columnas para analizar sus detalles.

 

EL SUEÑO DE LAS DOS COLUMNAS DE SAN JUAN BOSCO

El 26 de mayo de 1862 Don Bosco había prometido a sus jóvenes que les narraría algo muy agradable en los últimos días del mes.

El 30 de mayo, pues, por la noche les contó el sueño.

Os quiero contar un sueño.

Es cierto que el que sueña no razona; con todo, yo que Os contaría a Vosotros hasta mis pecados si no temiera que salieran huyendo asustados, o que se cayera la casa, les lo voy a contar para su bien espiritual.

Este sueño lo tuve hace algunos días.

Figúrense que están conmigo a la orilla del mar, o mejor, sobre un escrollo aislado, desde el cual no ven más tierra que la que tienen debajo de los pies.

En toda aquella superficie líquida se ve una multitud incontable de naves dispuestas en orden de batalla, cuyas proas terminan en un afilado espolón de hierro a modo de lanza que hiere y traspasa todo aquello contra lo cual llega a chocar.

Dichas naves están armadas de cañones, cargadas de fusiles y de armas de diferentes clases; de material incendiario y también de libros [podemos pensar también en televisión, radio, internet, cine, teatro, prensa].

Y se dirigen contra otra embarcación mucho más grande y más alta, intentando clavarle el espolón, incendiarla o al menos hacerle el mayor daño posible.

A esta majestuosa nave, provista de todo, hacen escolta numerosas navecillas que de ella reciben las órdenes, realizando las oportunas maniobras para defenderse de la flota enemiga.

El viento les es adverso y la agitación del mar favorece a los enemigos.

En medio de la inmensidad del mar se levantan, sobre las olas, dos robustas columnas, muy altas, poco distante la una de la otra

Sobre una de ellas campea la estatua de la Virgen Inmaculada, a cuyos pies se ve un amplio cartel con esta inscripción: Auxilium Christianorum.

Sobre la otra columna, que es mucho más alta y más gruesa, hay una Hostia de tamaño proporcionado al pedestal y debajo de ella otro cartel con estas palabras: Salus credentium.

El comandante supremo de la nave mayor, que es el Romano Pontífice, al apreciar el furor de los enemigos y la situación apurada en que se encuentran sus leales, piensa en convocar a su alrededor a los pilotos de las naves subalternas para celebrar consejo y decidir la conducta a seguir.

Todos los pilotos suben a la nave capitaneada y se congregan alrededor del Papa.

Celebran el consejo; pero al comprobar que el viento arrecia cada vez más y que la tempestad es cada vez más violenta, son enviados a tomar nuevamente el mando de sus naves respectivas.

Restablecida por un momento la calma, el Papa reúne por segunda vez a los pilotos, mientras la nave capitana continúa su curso; pero la borrasca se torna nuevamente espantosa. 

El Pontífice empuña el timón y todos sus esfuerzos van encaminados a dirigir la nave hacia el espacio existente entre aquellas dos columnas, de cuya parte superior todo en redondo penden numerosas áncoras y gruesas argollas unidas a robustas cadenas.

Las naves enemigas dispónense todas a asaltarla, haciendo lo posible por detener su marcha y por hundirla.

Unas con los escritos, otras con los libros, con materiales incendiarios de los que cuentan gran abundancia, materiales que intentan arrojar a bordo.

Otras con los cañones, con los fusiles, con los espolones: el combate se toma cada vez más encarnizado.

Las proas enemigas chocan contra ella violentamente, pero sus esfuerzos y su ímpetu resultan inútiles. 

En vano reanudan el ataque y gastan energías y municiones: la gigantesca nave prosigue segura y serena su camino. 

A veces sucede que por efecto de las acometidas de que se le hace objeto, muestra en sus flancos una larga y profunda hendidura.

Pero apenas producido el daño, sopla un viento suave de las dos columnas y las vías de agua se cierran y las brechas desaparecen.

Disparan entretanto los cañones los asaltantes, y al hacerlo revientan, se rompen los fusiles, lo mismo que las demás armas y espolones.

Muchas naves se abren y se hunden en el mar.

Entonces, los enemigos, encendidos de furor comienzan a luchar empleando el arma corta, las manos, los puños, las injurias, las blasfemias, maldiciones, y así continúa el combate.

Cuando he aquí que el Papa cae herido gravemente.

Inmediatamente los que le acompañan acuden a ayudarle y le levantan. 

El Pontífice es herido una segunda vez, cae nuevamente y muere.

Un grito de victoria y de alegría resuena entre los enemigos; sobre las cubiertas de sus naves reina un júbilo indecible.

Pero apenas muerto el Pontífice, otro ocupa el puesto vacante.

Los pilotos reunidos lo han elegido inmediatamente; de suerte que la noticia de la muerte del Papa llega con la de la elección de su sucesor.

Los enemigos comienzan a desanimarse. 

El nuevo Pontífice, venciendo y superando todos los obstáculos, guía la nave hacia las dos columnas.

Y al llegar al espacio comprendido entre ambas, la amarra con una cadena que pende de la proa a un áncora de la columna que ostenta la Hostia.

Y con otra cadena que pende de la popa la sujeta de la parte opuesta a otra áncora colgada de la columna que sirve de pedestal a la Virgen Inmaculada.

Entonces se produce una gran confusión.

Todas las naves que hasta aquel momento habían luchado contra la embarcación capitaneada por el Papa, se dan a la huida, se dispersan, chocan entre sí y se destruyen mutuamente.

Unas al hundirse procuran hundir a las demás.

Otras navecillas que han combatido valerosamente a las órdenes del Papa, son las primeras en llegar a las columnas donde quedan amarradas.

Otras naves, que por miedo al combate se habían retirado y que se encuentran muy distantes, continúan observando prudentemente los acontecimientos.

Hasta que, al desaparecer en los abismos del mar los restos de las naves destruidas, bogan aceleradamente hacia las dos columnas, llegando a las cuales se aseguran a los garfios pendientes de las mismas.

Y allí permanecen tranquilas y seguras, en compañía de la nave capitana ocupada por el Papa.

En el mar reina una calma absoluta.

Al llegar a este punto del relato, San Juan Bosco preguntó a Beato Miguel Rúa:

¿Qué piensas de esta narración?

El Beato Miguel Rúa contestó:

Me parece que la nave del Papa es la Iglesia de la que es Cabeza: las otras naves representan a los hombres y el mar al mundo.

Los que defienden a la embarcación del Pontífice son los leales a la Santa Sede; los otros, sus enemigos, que con toda suerte de armas intentan aniquilarla.

Las dos columnas salvadoras me parece que son la devoción a María Santísima y al Santísimo Sacramento de la Eucaristía.

El Beato Miguel Rúa no hizo referencia al Papa caído y muerto y San Juan Bosco nada dijo tampoco sobre este particular.

Solamente añadió:

Has dicho bien. Solamente habría que corregir una expresión. 

Las naves de los enemigos son las persecuciones. Se preparan días difíciles para la Iglesia.

Lo que hasta ahora ha sucedido es casi nada en comparación a lo que tiene que suceder. 

Los enemigos de la Iglesia están representados por las naves que intentan hundir la nave principal y aniquilarla si pudiesen. 

¡Sólo quedan dos medios para salvarse en medio de tanto desconcierto! Devoción a María Santísima.

Y frecuencia de los Sacramentos: Comunión frecuente, empleando todos los recursos para practicarlos nosotros y para hacerlos practicar a los demás siempre y en todo momento.

Don Bosco no interpretó verbalmente la trama de los Papas – uno muerto y su sucesor -, lo cual es importante para el objetivo de este artículo.

 

UN PAPA MUERTO Y SU SUCESOR

En el Sueño de las Dos Columnas hay un Papa muerto y otro, su sucesor, que después asegura a la Iglesia a las dos columnas en medio de la algarabía y la paz, lo que equivale a un Segundo Pentecostés.

¿Quién son estos dos Papas? ¿Están en el futuro o en el pasado?

Si la cronología es correcta, se estaría prediciendo que la época de paz, de alegría y fortaleza, el Segundo Pentecostés, será inaugurado durante un papado inmediatamente después de un papa asesinado.

Pero cuando se habla de asesinato ¿estamos hablando en sentido de muerte real, de atentado contra la vida de un Papa o de muerte civil?

Si hablamos de asesinato real, el último Papa al que podrían haber asesinado podría ser Juan Pablo I; no decimos que lo haya sido, sino que podría haberlo sido.

Teóricos de la conspiración creen que fue envenenado por agentes “durmientes” dentro del Vaticano que estaban vinculados al escándalo de la P2 o la Unión Soviética (o a ambos).

Si hablamos de atentado para asesinato pensaremos en su predecesor Juan Pablo II, que fue herido por la bala de Ali Agca en la Plaza de san Pedro en 1981.

Y si hablamos de asesinato civil (simbólico), podemos pensar en las presiones que sufrió Benedicto XVI para dejar su pontificado.

Ahora bien, la dificultad de que esta profecía de Don Bosco se haya cumplido en el pasado es que no se ha visto, hasta ahora, lo que se pueda catalogar como un Segundo Pentecostés y toda la Iglesia alineada tras de un Papa.

Lo más cercano a un período de paz y florecimiento de la fe podría haber estado en el pontificado de Juan Pablo II, quien remontó las consecuencias negativas del Concilio Vaticano II.

Además Juan Pablo II fue un Papa mariano, que aseguró la Iglesia a esta devoción, lo que no ha sucedido con ningún papa desde el Concilio.

Sin embargo estos indicios son débiles. No ha habido fuertes indicios de un Segundo Pentecostés.

De modo que lo más probable es que lo que relata Don Bosco, si no es una mera alegoría, entonces sea un hecho que transcurrirá en el futuro.

Veamos primero como hay más coincidencias sobre el papa muerto.

 

EL PAPA MUERTO ¿SERÁ EL QUE SE RELATA EN EL 3º SECRETO DE FÁTIMA?

Si la profecía implica un Papa muerto, entonces deberíamos pensar en la profecía de Fátima, en el tercer secreto.

Este mensaje de Fátima dado medio siglo después del Sueño de Don Bosco es coincidente.

En el 3º Secreto de Fátima Sor Lucía relata la muerte de un Papa.

Y vimos en una luz inmensa que es Dios: algo parecido a cómo las personas aparecen en un espejo cuando pasan frente a él, a un obispo vestido de blanco, y tuvimos la impresión que era el Santo Padre.

Y otros Obispos, Sacerdotes, hombres y mujeres religiosos subiendo una montaña empinada, en la cima de la cual había una gran Cruz de troncos toscos como de un corcho con la corteza.

Antes de llegar allí, el Santo Padre pasó por una gran ciudad en ruinas con paso medio tembloroso, afligido de dolor y tristeza, oró por las almas de los cadáveres que encontraba en su camino.

Al llegar a la cumbre de la montaña, arrodillado al pie de la gran Cruz, fue asesinado por un grupo de soldados que dispararon balas y flechas.

Y de la misma manera, murieron uno tras otro los demás obispos sacerdotes, hombres y mujeres religiosas, y varios laicos de diferentes rangos y posiciones.

Debajo de los dos brazos de la Cruz había dos Ángeles cada uno con un aspersorio de cristal en la mano, en el que recogieron la sangre de los Mártires y con ella asperjaron las almas que se dirigían a Dios.

O sea que hay coincidencias respecto del asesinato de un Papa en medio de una crisis de la Iglesia.

¿Pero es segura la interpretación de que habrá un Segundo Pentecostés luego?

Para aclararlo podemos recurrir a otro sueño de Don Bosco.

 

EL PAPA DEL SEGUNDO PENTECOSTÉS  

En la profecía de la Marcha de los 200 Días, Don Bosco indicaba lo que iba a significar la victoria del Papa anclado a las dos columnas.

Era una noche oscura, y los hombres ya no podían encontrar su camino de regreso a sus propios países.

De repente una luz brillante brilló en el cielo, iluminando su camino como al mediodía.

En ese momento salió del Vaticano, como en procesión, multitud de hombres y mujeres, niños pequeños, monjes, monjas y sacerdotes, y a su cabeza el Papa.

Pero una furiosa tormenta estalló, algo oscureciendo esa luz, como si la luz y la oscuridad estuvieran encerradas en la batalla.

Mientras tanto, la larga procesión llegó a una pequeña plaza llena de muertos y heridos, muchos de los cuales lloraban pidiendo ayuda.

Las filas de la procesión se adelgazaban considerablemente.

Después de una marcha de doscientos días, todos se dieron cuenta de que ya no estaban en Roma.

Desalentados, rodearon al Pontífice para protegerlo y ministrarle en sus necesidades.

En ese momento aparecieron dos ángeles, con un estandarte que presentaba al Sumo Pontífice, diciendo:

Tomad la bandera de Aquella que pelea y derrota a los más poderosos ejércitos de la tierra: vuestros enemigos han desaparecido: con lágrimas y suspiros sus hijos abogan por Su regreso.”

Un lado del estandarte llevaba la inscripción: Regina sine labe concepta [Reina concebida sin pecado], y el otro lado decía: Auxilium Christianorum [Ayuda de los cristianos].

El Pontífice aceptó la bandera alegremente, pero se angustió al ver cuán pocos eran sus seguidores.

Pero los dos ángeles continuaron diciendo:

Vayan, reconforten a sus hijos, escriban a sus hermanos esparcidos por todo el mundo que los hombres deben reformar sus vidas, y esto no puede lograrse si no se parte el pan del Verbo Divino entre los pueblos.

El catecismo y la predicación del desapego de las cosas terrenas.

Ha llegado el momento, concluyeron los dos ángeles, cuando los pobres evangelizarán al mundo.

Los sacerdotes serán buscados entre los que manejan la azada, la pala y el martillo, como David profetizó:

“Dios levantó al pobre de los campos para ponerlo en el trono de su pueblo”.

Al oír esto, el Pontífice siguió adelante, y las filas comenzaron a hincharse.

Al llegar a la Ciudad Santa, el Pontífice lloró al ver a sus ciudadanos desolados, ya que muchos de ellos ya no estaban.

Luego entró en San Pedro y entonó el Te Deum, al que un coro de ángeles respondió, cantando: Gloria in excelsis Deo et en terra pax hominibus bonae voluntatis.

Cuando terminó la canción, toda la oscuridad desapareció y brilló un sol abrasador.

La población había disminuido mucho en las ciudades y en el campo.

La tierra fue destrozada como por un huracán y la tormenta de granizo, y la gente se buscó unos a otros, profundamente conmovidos, y diciendo: Est Deus en Israel [Hay un Dios en Israel].

Desde el inicio del exilio hasta la entonación del Te Deum, el sol subió 200 veces. Todos los eventos descritos cubren un período de 400 días.

De modo que tenemos un Papa muerto, su sucesor y un Segundo Pentecostés que se procesa durante un período, o sea que no es inmediato.

En La Salette se profetiza también una gran crisis, un Papa perseguido, un período de paz y luego “vendrá un monstruo”, que podemos pensar que es el anticristo o un fenómeno parecido.

 

TAMBIÉN ES PARTE DE LA PROFECÍA DE LA SALETTE

El secreto dado a Maximin (uno de los videntes) por Nuestra Señora de La Salette dice lo siguiente:

Antes de todo, grandes desórdenes llegarán, en la Iglesia y en todas partes.

Luego, después, nuestro Santo Padre el Papa será perseguido.

Su sucesor será un pontífice que nadie espera.

Entonces, después, una gran paz vendrá, pero no durará mucho tiempo. Un monstruo vendrá a perturbarla.

Todo lo que te digo aquí llegará en el otro siglo, a más tardar en el año dos mil.

Esto podría llegar a ser el preludio de la segunda venida de Cristo como lo expresa el catecismo de la Iglesia Católica:

Antes de la segunda venida de Cristo, la Iglesia debe pasar por un juicio final que sacudirá la fe de muchos creyentes.

La persecución que acompaña a su peregrinación en la tierra desvelará el “misterio de la iniquidad” en forma de un engaño religioso ofreciendo a los hombres una aparente solución a sus problemas al precio de la apostasía de la verdad.

El supremo engaño religioso es el del Anticristo, un pseudo-mesianismo por el cual el hombre se glorifica en lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne… (CIC 675)

La Iglesia sólo entrará en la gloria del reino a través de esta pascua final, cuando ella siga a su Señor en su muerte y resurrección… (CIC 677)

No es seguro que luego de Papa muerto y su sucesor que profetiza Don Bosco estemos cerca de la parusía, sino tal vez sea sólo un gran empuje del mal momentáneo.

En medio de estas piezas proféticas tenemos este pontificado y los próximos.

 

¿QUÉ NOS DICEN ESTAS PROFECÍAS RESPECTO A ESTE PONTIFICADO Y LOS PRÓXIMOS?

El pontificado de Francisco es claro que esta navegando en un período de gran crisis de la Iglesia.

Una posibilidad es que concluya con el martirio de Francisco. En cuyo caso sería el Papa muerto al que aluden Don Bosco y la Virgen de Fátima.

Y también podría ser el último Papa tal como se expresa en la profecía de Malaquías, a condición que la persecución de la Iglesia haga imposible tener un pontificado válido basado en Roma.

Cualquier pontificado válido durante el reinado del anticristo o de una gran persecución tendría presumiblemente que operar bajo tierra y en el exilio.

Y si el rebaño se dispersa a la muerte del pastor, puede resultar difícil reunir suficientes cardenales electores para formar un cónclave improvisado.

Puede haber varios cónclaves subterráneos pero también puede ser casi imposible establecer una red y averiguar quién es realmente el verdadero Papa.

Durante este período puede ser que la Iglesia esté con la sede vacante.

Pero este período no será el fin; será superado por la Iglesia.

Vendrá el Papa que llevará a la Iglesia a un nuevo pentecostés.

Pero por otro lado, también puede suceder que Francisco no sea el Papa martirizado.
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Con lo que la venida del anticristo, la muerte de un papa y el posterior nuevo pentecostés con un nuevo Papa estaría bastante más adelante en el futuro.   

Fuentes:

Manual Católico para Semana Santa [qué hacer en cada día de la semana]. La liturgia de la Semana Santa surgió de la devoción de los primeros cristianos que peregrinaban a Jerusalén, quienes visitaban los lugares de la Pasión de Jesús: Como el Getsemaní, el Pretorio, el Gólgota, el Santo Sepulcro ¡ Conoce como vivir mas intensamente la Semana Santa !

8 de abril de 2017

misa de pascua con velas fondo

El primer documento conocido es el de un peregrina española llamada Egeria, que contiene una descripción de la liturgia de Semana Santa que se celebraba en Jerusalén alrededor del año 400 dC. Ver aquí.

A partir de ahí la Iglesia ha ido sofisticando sus celebraciones pascuales.

Cosa que trataremos en este artículo junto con una serie de recomendaciones de actividad para realizar cada día y la forma de ganar indulgencias.

 

HISTORIA Y SIGNIFICADOS DE LA PASCUA

Es la Fiesta anual que conmemora la muerte y resurrección de Jesucristo, y la fiesta principal del año cristiano.

Se celebra un domingo en fechas distintas, entre el 22 de marzo y el 25 de abril.

Y por lo tanto, extendiéndose desde el domingo de Septuagésima (el noveno domingo antes de la Pascua) y el primer domingo de Adviento que se ajustan en relación con la fecha de la Pascua.

La Semana Santa que comienza en Domingo de Ramos, incluye el Viernes Santo, el día de la crucifixión y termina con el Sábado Santo.

Y la Octava de “Pascua” se extiende desde el Domingo de “Pascua” hasta el domingo siguiente.

Durante la Octava de “Pascua” en los primeros tiempos cristianos, los recién bautizados llevaban ropas blancas, que era el color litúrgico de “Pascua”, que significaban luz, pureza y gozo.

El agua bendecida en la Vigilia Pascual se usa para los bautismos en toda la temporada de pascua.

pascua judia

 

LA FIESTA DE LA PASCUA VINCULA EL ANTIGUO Y EL NUEVO TESTAMENTO

Hay una continuidad histórica y religiosa entre la Pascua judía y la cristiana ya que Cristo murió el primer día de la fiesta judía de la Pascua.
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La que celebra la liberación por mano de Dios del pueblo judío de la esclavitud de Egipto.

Tiene además un profundo simbolismo ya que la muerte de Jesucristo cumple la Antigua Ley, sobre todo en lo referente al cordero pascual que los judíos comen la noche víspera del 14 de Nisan.

El rito fundamental de la Pascua Judía era la cena en familia o en fraternidad, a base de cordero (signo de la compasión de Dios), pan ázimo (miseria sufrida), hierbas amargas (esclavitud) y salsa roja (trabajos forzados en Egipto).

Se conmemoraba la liberación de la servidumbre de Egipto, la alegría por la libertad adquirida y la espera de la venida salvadora del Mesías.

 

LA PASCUA DE CRISTO

La pasión de Jesús se desarrolla en un contexto pascual, ya que en ese tiempo tuvo lugar la última cena de Jesús, su prendimiento, su interrogatorio y su condena.

Según los sinópticos, Jesús fue condenado en la noche de Pascua y crucificado al día siguiente.

La última cena de Jesús fue pascual (Mc 14,12-26).

Los sinópticos ponen de relieve que la última cena es la Pascua nueva. Juan acentúa que Jesús es el nuevo cordero.

Hoy se interpreta que la última cena de Jesús fue un banquete, con los gestos del ritual judío de la comida, es decir, «bendición» del pan y «acción de gracias» por el vino después de haber cenado.

Los cuatro relatos evangélicos coinciden en señalar lo que Jesús hizo.

Jesús se compara a sí mismo con el pan (cuerpo) y el vino (sangre). 

Los dos gestos judíos de Jesús en la última cena pascual manifiestan el relieve eucarístico de la Pascua cristiana.
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Hay una bendición sobre el pan y la copa; se ofrece el pan partido y la copa de vino, y se acompaña esta entrega con palabras significativas y eficaces.

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Uno de estos gestos, el de la fracción del pan, dará nombre a la eucaristía, denominada por Pablo «Cena del Señor».

encendiendo el cirio de la vigilia pascual

 

LA ESTRUCTURA DE LA PASCUA CRISTIANA

Es posible que desde los primeros orígenes cristianos hubiese una celebración específica pascual cada año.

Recordemos que el domingo, día del Señor, fue fiesta pascual semanal.

Pero no es fácil precisar cuándo se hizo el tránsito de la pascua semanal a la pascua anual.

Algunos aseguran que antes del año 50 se celebraba una vigilia pascual en las Iglesias de Roma, Corinto, Asia Menor y Jerusalén.

Incluso hay quienes piensan que la Segunda Carta de Pedro es una homilía pascual pronunciada en Roma y dirigida a los cristianos de entonces como una especie de primera encíclica.

Lo cierto es que desde finales del siglo I l la Pascua anual es la fiesta más importante de la Iglesia.

De hecho, hubo en ese siglo, con respecto a la Pascua, dos corrientes que originaron una tensa controversia.

La corriente oriental defendía que la Pascua debía celebrarse el Viernes Santo, al atardecer, con una eucaristía.

La corriente occidental pensaba que había de festejarse en las primeras horas del domingo siguiente a ese viernes.

A finales del mencionado siglo, por decisión del papa Víctor, se impuso la tradición romana, y empezó a celebrarse la Pascua el Domingo de Resurrección.

La razón de la importancia cristiana de la Pascua es obvia: la fe cristiana es fe en la muerte y resurrección del Señor, o Pascua de Cristo.
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Por consiguiente, el misterio pascual es el centro del cristianismo, de la Iglesia, de la acción pastoral y de la vida espiritual cristiana.

 

QUE ELEMENTOS DEVOCIONALES TIENE LA SEMANA SANTA

Durante la Semana Santa, la Iglesia sigue las huellas de su Maestro.

Todos los acontecimientos que conducen al arresto, al proceso y a la ejecución de Jesús son recordados y celebrados.

La Semana Santa, denominada antiguamente «semana mayor» o «semana grande» se compone de dos partes:
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el final de la Cuaresma (del Domingo de Ramos al Miércoles Santo),
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y el Triduo Pascual (Jueves, Viernes y Sábado-Domingo).

En la Semana Santa se pueden descubrir cuatro estratos, correspondientes a diferentes épocas.

En primer lugar, está el estrato sacramental, que corresponde a la celebración de la Noche Pascual.

El Triduo-Pascual nació en torno a la celebración gozosa del «día en que actuó el Señor», mediante el memorial de la gran liberación realizada por Dios en Jesucristo.

En segundo lugar, descubrimos el estrato psicológico, constituido por las representaciones de los hechos históricos, como la «procesión de ramos» del Domingo de Pasión, el lavatorio de pies del Jueves y la adoración de la cruz del Viernes Santo.

Son quizá las únicas dramatizaciones litúrgicas oficiales con sello popular.

En tercer lugar, se observa el estrato funcional, o de los ritos preparatorios de algunas celebraciones, como la bendición de los ramos, el momento del jueves o la consagración de los óleos.

En cuarto y último lugar, es muy visible el estrato de la religiosidad popular, constituido por la superposición de actos piadosos populares, como visitas a los «monumentos», hora santa, sermón de las siete palabras, viacrucis, procesiones, representaciones teatrales y actos de hermandades.

procesion de domingo de ramos

 

EL DOMINGO DE RAMOS

La Semana Santa es inaugurada por el Domingo de Ramos, en el que se celebran las dos caras centrales del misterio pascual.
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La vida o el triunfo, mediante la procesión de ramos en honor de Cristo Rey, y la muerte o el fracaso, con la lectura de la Pasión correspondiente a los evangelios sinópticos (la de Juan se lee el viernes).

Desde el siglo V se celebraba en Jerusalén con una procesión la entrada de Jesús en la ciudad santa, poco antes de ser crucificado.

Debido a las dos caras que tiene este día, se denomina «Domingo de Ramos» (cara victoriosa) o «Domingo de Pasión» (cara dolorosa).

Por esta razón, el Domingo de Ramos -pregón del misterio pascual- comprende dos celebraciones: la procesión de ramos y la eucaristía.

Los ramos nos muestran que Jesús va a sufrir, pero como vencedor; va a morir para resucitar.

En resumen, el domingo de Ramos es inauguración de la Pascua, o paso de las tinieblas a la luz, de la humillación a la gloria, del pecado a la gracia y de la muerte a la vida.

 

LA SEGUNDA PARTE DE LA SEMANA

La segunda parte de la Semana Santa está constituida por el Triduo Pascual, que conmemora, paso a paso, los últimos acontecimientos de la vida de Jesús, desarrollados en tres días.

Según los tres sinópticos, Jesús sube a Jerusalén una sola vez, y entra en ella triunfalmente (Domingo de Ramos), despliega su última actividad durante cinco días y, finalmente, es arrestado (Jueves Santo) y crucificado (Viernes Santo).

Jesús no rehuye la muerte, pero tampoco la busca directamente. De hecho, es Judas quien lo delata.

La pasión comienza bíblicamente con el prendimiento de Jesús; litúrgicamente, con la entrada en Jerusalén.

Los cuatro relatos de la Pasión siguen una sucesión parecida de acontecimientos, con cinco secuencias: arresto, proceso judío, proceso romano, ejecución y sepultura.

Jesús fue condenado a muerte y crucificado por blasfemo religioso, alterador del orden público, falso profeta, quebrantador del sábado y purificador del Templo.

La muerte de Jesús es consecuencia de su obrar.

Pero, una vez aceptado que la cruz es consecuencia del proceder de Jesús, la resurrección debe entenderse como toma de posición de Dios en favor de Jesús y, por tanto, como iluminación de la cruz.

Jesús no queda en poder de la muerte, sino fuera de la misma.

La cruz de Jesús no se entiende si no es desde la totalidad de su vida; pero, a su vez, su muerte no tiene sentido si no es por la resurrección.

Ultima cena San Giorgio Maggiore

 

10 MANERAS DE CONTEMPLAR LA PASIÓN DE CRISTO

En esta Pascua que se inicia nos gustaría proponerte diez maneras de meditar la pasión, el sufrimiento y la muerte de Jesús.

 

1 – A través de los Evangelios

Medita en oración la historia de la Pasión en los cuatro Evangelios, cada Evangelio tiene dos capítulos sobre la pasión de Cristo, léalos aquí:

 

2 – Contempla la Cruz 

Pasa algún tiempo en la contemplación silenciosa ante un crucifijo. Contempla con amor la cabeza coronada de espinas.

Entonces contempla las cinco llagas sagradas de las que la sangre fluía por la salvación eterna.

Acércate y besa las heridas expresando tu sincero agradecimiento.

La Pasión de Cristo de Hans Memling

 

3 – Recorre el Vía Crucis 

Haz el Camino de la Cruz. Camina lentamente y en oración contemplando las catorce estaciones del Vía Crucis. 

Ve con la Virgen, Juan y la Magdalena acompañando a Jesús el hombre de dolores en su pasión.

En oración, pídele al Espíritu Santo cuál de las catorce estaciones toca más profundo tu corazón.

Puedes recorrerlo en cualquiera de estas versiones:

 

4 – Mira una Película sobre el tema 

Por ejemplo La Pasión de Cristo.

Sin embargo, no la veas simplemente como alguna versión de Hollywood ganadora de un Oscar en la temporada.

¡No! Más bien contempla la película.

Entra en el modo ignaciano de la contemplación.

Ponte presente allí y dispuesto a acompañar al Señor Jesús en el cuerpo, la mente y el corazón con la Virgen de los Dolores.

Contempla a Jesús cuando Él cuelga en la cruz.

Pero ve más profundo. Hazte amigo cariñoso de Jesús.

Habla con Jesús, comparte tus sentimientos con Jesús, tus penas, tus luchas, tus miedos, tus dudas, tus inseguridades, ansiedades, tus tentaciones e incluso sus pecados.

Dile a Jesús, cuando Él cuelga en la cruz, lo mucho que lo amas, lo mucho que deseas renunciar a tu pecado y cómo quieres estar con Él en el cielo para toda la eternidad.

Aquí hay dos películas que puedes ver:

La Pasión de Cristo

 

La Vida Jesus de Nazareth

 

5 – Confiésate ante un sacerdote

¿Por qué no te arrodillas ante Jesús colgado en la cruz y con la contrición del corazón más profunda para expresar tu dolor por haber sido responsable de su pasión terrible y desgarradora?

Entonces, terminado este acto de contrición has la mejor confesión de toda tu vida.

El salvador sufriente te espera en este Sacramento de la Misericordia con los brazos y el corazón abierto al amor y te perdonará.

pasion de cristo oracion

 

6 – Medita en las siete últimas palabras que Jesús expresó en la cruz

“Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”

“Tengo sed”

“Mujer, ahí tienes a tu hijo; hijo ahí tienes a tu madre.”

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado”.

“En verdad te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso.”

“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.”

“¡Está consumado!”

Puedes apoyarte en estos artículos:

 

7 – Ve a la Santa Misa la mayor cantidad de veces que puedas 

Con mucho, el mayor acto en la tierra es el Santo Sacrificio de la Misa celebrada en el altar.

De una manera invisible pero real en cada Misa se renuevan los frutos de la pasión y muerte de Jesús en el Calvario (ese primer Viernes Santo).

Asiste al Santo Sacrificio de la Misa; participa plenamente, activa y conscientemente.

Lo más importante, recibe la Eucaristía (por supuesto, si estas en el estado de gracia) con el mayor impulso de amor desde el fondo de tu corazón.

No hay mejor manera debajo de los cielos, en la tierra, para entrar en la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, que el Santo Sacrificio de la Misa.

 

8 – Contempla la Preciosa Sangre 

Jesús derramó su preciosa sangre varias veces por la salvación de la raza humana, para que tu alma pudiera estar con Él para siempre en el cielo.

Pondera lentamente y en oración los diversos momentos que Él derramó Su preciosa sangre, comenzando con la circuncisión como niño pequeño.

A continuación, introdúcete en las distintas escenas en su vida, específicamente en su Pasión en la que Él derramó su preciosa sangre por amor a ti ya mí:

En el jardín donde enormes gotas de sangre se vertieron de sus poros.

La escena donde fue brutalmente azotado por el flagelo romano, lacerando su carne y dejando su cuerpo como una herida abierta.

Sufre esto para reparar los pecados contra la virtud de la pureza.

La Coronación de espinas, Su Sagrada Cabeza penetrada desde la raíz hasta su mismo cerebro con fuertes y penetrante espinas, afiladísimas.

El hombro abierto en el Calvario. San Bernardo y otros santos comentan el dolor insoportable que Él debe haber experimentado con la cruz y sus astillas perforando y penetrando su hombro.

El rasgado de las prendas. Al llegar el Calvario los soldados brutalmente arrancaron sus vestidos reabriendo de ese modo las heridas infligidas en la Flagelación del Señor, una vez más, en reparación por los pecados de impureza.

La Crucifixión. Los clavos machacados penetran sus manos y pies sagrados. Su Sangre Sagrada brota. A medida que se cuelga en la cruz su cuerpo Sagrado chorrea sangre goteando hasta el suelo.

Abre el corazón, incluso después de su muerte, Él todavía da de Su Preciosa Sangre.

Con la lanza, el soldado atraviesa su costado penetrando su Sagrado Corazón y Sangre y agua brotan.

entierro de cristo fernando botero

 

9 – Recorre los distintos pormenores de la semana que vivió Jesús

Hay un inconmensurable tesoro en las visiones de varios místicos, lee sus escritos a los que puedes acceder desde aquí:

 

VISIONES DE CATALINA EMMERICK

 

VISIONES DE MARÍA VALTORTA

 

VISIONES DE SOR JOSEFA MENÉNDEZ

 

10 – Mira a Nuestra Señora de los Dolores 

Al igual que en la película de Mel Gibson, “La Pasión de Cristo”, ¿por qué no tratar de vivir todos los diferentes momentos de la Pasión, el sufrimiento y muerte de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a través de los ojos y el corazón Doloroso e Inmaculado de María, la Madre de Dios, Madre de la Iglesia y Madre nuestra?

Puedes apoyarte en estos artículos

Semana Santa Espana 2

 

QUE DEBE HACER UN CATÓLICO CADA DIA DE SEMANA SANTA

Además de las propuestas anteriores te proponemos actividades concretas para cada día de la semana. 

 

La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos como vimos.
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Recordamos la entrada triunfal de Jesucristo a la ciudad de Jerusalén montado en un burrito.

La gente le acompañaba con palmas y ramos, echándole porras por el camino.

Pero Jesús sabía que en pocos días esta misma gente le iba a llevar a la muerte.

El Domingo de Ramos hay que:
– participar en la procesión de ramos
– asistir a la Santa Misa y recibir la Santa Comunión
– leer el evangelio de Lucas 19, 29 – 44 o el que corresponda según el ciclo litúrgico

 

El Lunes Santo, Jesús entro a templo de Jerusalén y echó a todos los vendedores por que habían olvidado que la casa de Dios es un lugar sagrado de oración.

Hoy hay que:
– hablar a solas un buen rato con Cristo en el sagrario
– leer el evangelio de Lucas 19,45 – 20-7

 

El Martes Santo, Jesús estaba en la casa de un conocido cuando su amiga María le puso un perfume muy caro sobre la cabeza.

A María le regañaron, pero Jesús la defendió diciendo: “esto ha sido como una preparación para mi entierro”.

Hoy hay que:
– hablar a solas un buen rato con Cristo en el sagrario
– leer el evangelio de Mateo 26,6-13

Via Crucis del Colieo Romano Semana Santa 2010

 

El Miércoles Santo es el día que Judas se puso de acuerdo con los enemigos de Jesús para entregárselo por el precio de 30 monedas de plata.

¡Por unos miserables centavos Judas traicionó a su mejor amigo!

Hoy hay que:
– hacer mi examen de conciencia para mañana confesarme
– ofrecer un sacrificio por la conversión de los pecadores
– leer el evangelio de Juan 12, 1-8

 

El Jueves Santo es el día en que Jesús nos dejó el regalo más precioso de su amor: la Santa Eucaristía.

Prometió que estaría siempre entre nosotros y cambió el pan y el vino en su Cuerpo y Sangre.

En la última cena con sus amigos, les hizo sus sacerdotes para que nunca nos faltara ese sacramento maravilloso.

Hoy hay que:
– confesarme y recibir la gracia del sacramento del perdón
– leer el evangelio de Mateo 26,14-16

El jueves santo en la noche o el viernes Santo en la mañana, se puede realizar la visita a las 7 iglesias.

Para agradecer a Jesucristo el don de la Eucaristía y acompañarle en la soledad y sufrimientos.

Se rezan 3 Padrenuestros en cada Iglesia.

Las meditaciones en cada Iglesia son:

En la primera se recuerda el recorrido de Jesús desde el Cenáculo hasta el huerto de Getsemaní donde suda sangre.

En la segunda, del huerto de Getsemaní hasta la casa de Anás donde fue interrogado y recibe una bofetada.

En la tercera, el camino a la casa de Caifás donde fue escupido y recibe injurias.

En la cuarta, comparece ante Pilatos y es acusado por los judíos.

En la quinta, compare ante el rey Herodes, donde lo injurian.

En la sexta, comparece ante Pilatos de nuevo, es coronado con espinas y condenado a muerte.

En la séptima, meditamos el vía crucis hasta el monte calvario llevando la cruz, su crucifixión, muerte y enterramiento, para luego resucitar.

cartel semana santa fondo

 

El Viernes Santo sucedieron muchas cosas tristes, entre ellas la muerte física del Señor.

A Jesús le agarraron sus enemigos mientras rezaba en el huerto, le llevaron a juicio con falsas acusaciones, le escupieron, le azotaron, le pusieron una corona de espinas, le cargaron con una cruz pesadísima y le calvaron en ella, dejándole morir como un criminal.

Sus amigos le dejaron solo en las manos de sus enemigos.

Hoy hay que:
– asistir a Misa de la Cena del Señor y comulgar
– acompañar a cristo durante la adoración nocturna
– leer el evangelio de Lucas 22,39 –23,49

 

El Sábado Santo es un día muy triste porque Jesús yace en su tumba y sus amigos creen que todo se acabó.

Pero también es un día de esperanza porque su madre, María, se acuerda de lo que dijo su hijo tantas veces en su vida: “Al tercer día resucitaré”.

Hoy hay que:
– rezar el rosario y consolar a María en su tristeza
– leer el evangelio de Lucas 23,50 – 56

 

El Domingo de Pascua es el día más feliz para el cristiano.

¡Jesús salió de su sepulcro! ¡Jesús cumplió su promesa!
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¡Cristo mostró que el amor es más fuerte que la muerte!

Aunque esta vida se nos haga muy difícil y aunque mis propios pecados me pesen no puedo olvidarme de que Cristo me ha ganado el cielo.

Hoy hay que:
– asistir a la Santa Misa
– hacer mi propósito de cambio de vida
– festejar con mi familia el gran día de la resurrección

pascua de resurrección

 

COMO SE GANAN INDULGENCIAS DURANTE LA SEMANA SANTA

Durante la Semana Santa podemos ganar indulgencia plenaria para nosotros, o para los difuntos, cumpliendo algunas de las siguientes obras establecidas por el Magisterio de la Iglesia, con las condiciones acostumbradas (ver abajo las condiciones).

Obras que gozan del don de la Indulgencia Plenaria en Semana Santa:

 

JUEVES SANTO

Si durante la solemne reserva del Santísimo Sacramento, que sigue a la Misa de la Cena del Señor, recitamos o cantamos el himno eucarístico del “Tantum Ergo” (“Adorad Postrados”).

Si visitamos por espacio de media hora el Santísimo Sacramento reservado en el Monumento para adorarlo.

 

VIERNES SANTO

Si el Viernes Santo asistimos piadosamente a la Adoración de la Cruz en la solemne celebración de la Pasión del Señor.

 

SÁBADO SANTO

Si rezamos juntos el rezo del Santo Rosario.

 

VIGILIA PASCUAL

Si asistimos a la celebración de la Vigilia Pascual (Sábado Santo por la noche) y en ella renovamos las promesas de nuestro Santo Bautismo.

cristianos pascua pakistan fondo

 

CONDICIONES

Para ganar la Indulgencia Plenaria, además de haber realizado la obra requerida, se requiere el cumplimiento de las siguientes condiciones:

Exclusión de todo afecto hacia cualquier pecado, incluso venial.

Confesión sacramental, Comunión eucarística y Oración por las intenciones del Sumo Pontífice.

Estas tres condiciones pueden cumplirse unos días antes o después de la ejecución de la obra enriquecida con la Indulgencia Plenaria; pero conviene que la comunión y la oración por las intenciones del Sumo Pontífice se realicen el mismo día en que se cumple la obra.

Es oportuno señalar que con una sola confesión sacramental pueden ganarse varias indulgencias. Conviene, no obstante, que se reciba frecuentemente la gracia del sacramento de la Penitencia, para ahondar en la conversión y en la pureza de corazón.

En cambio, con una sola comunión eucarística y una sola oración por las intenciones del Santo Padre sólo se gana una Indulgencia Plenaria.

La condición de orar por las intenciones del Sumo Pontífice se cumple si se reza a su intención un solo Padrenuestro y Avemaría; pero se concede a cada fiel cristiano la facultad de rezar cualquier otra fórmula, según su piedad y devoción.

Fuentes: